Éticas y Sociedades - Rúbrica Investigación
El Bushmen de Botsuana: Reconocimiento histórico d un pueblo autóctono
Benoîte Labrosse
Al término del más largo y de los más costosos pleitos de l historia de Botsuana, cientos de Bushmen expulsados de sus tierras adquirió en diciembre pasado una importante victoria legal. L ONG d origen británico Survival internacional (SI) desempeñó un papel decisivo en este asunto que podría señalar un cambio de dirección en el expediente del respeto de los derechos del autóctonos a través del mundo.
El 13 de diciembre de 2006, tres jueces del Alto Tribunal Nacional de Botsuana en efecto autorizaron del 350 Bushmen a reinstalar sus tierras ancestrales y a reanudar al tribunal normal de su vida. Estos últimos impugnaban su expulsión, en 2002, de la Reserva natural de caza del Kalahari central (CKGR), dónde permanecen desde millones d años. En un veredicto histórico, el juez principal Maruping Dibotelo y sus dos asesores reconocen que se vio privados a estos Botsuaneses d origen autóctono “de su posesión por la fuerza, erróneamente y sin su consentimiento”, lo que hace a sus ojos su expulsión del CKGR “ilegal e inconstitucional”. L uno de los jueces agregados, Unity Dow, añadió que el Bushmen “pertenecen a un grupo étnico que se ha tratado históricamente con menosprecio” y que el Gobierno botsuanés habría debido tener en cuenta “la relación especial” qu ellos mantienen con sus tierras.
Presiones gubernamentales
Jusqu a él n no hay así mucho tiempo, entre dos y tres miles de estos cazador-cosechadores vivían en el CKGR. Sin embargo, desde el medio del 1990, el Gobierno de Gaborone mantiene que el Bushmen s instalan en pueblos permanentes, elevan del ganado y abandonan la caza a l arco tradicional en favor de lo sigue al fusil. Según las autoridades botsuanesas, “este nuevo método de vida d agricultores sedentarios se volvió incompatible con la protección de l medio ambiente y de la vida salvaje en el Kalahari”. Lo que contradice a algunos especialistas de la cuestión, entre otras cosas l ecologista sudafricano Arthur Albertson, que certificó durante el pleito que el Bushmen “tienen un impacto menor en su medio natural” y que “la fauna salvaje estaba en aumento” antes de su expulsión.
D otro de la parte de, el Gobierno se siente “el deber de proteger la reserva como recurso turístico nacional”. Pide pues la instauración de tres de los campos de deslocalización a l exterior del CKGR en 1997 hay el Basarwa con compensaciones en dinero y en ganado. Esta solución parece contraproducente a Joram Useb, el coordinador regional de l organización Working Group fuero Indigenous Minorities en Southern Africa, una ONG basada en Namibia cuyo objetivo es también ayudar a las tribus Bushmen del sur de l África. Este último sugiere más bien “qu una zona tampón puede establecerse de modo que el ganado no se mezcle a los animales salvajes”, para permitir al Bushmen d elevar sus ganados en la reserva sin afectar a la fauna, como eso se hizo actualmente en Kenia y Tanzania.
Después de su tentativa 1997, las autoridades intentan empujar el a Bushmen al principio a l ayudan de medidas más drásticas, ya que la mayoría de los habitantes del CKGR se niegan a pesar de todo a ir. Gaborone promulga por lo tanto de las leyes que prohíben la caza, l ganadería y l agricultura. Se sella a las escuelas y los dispensarios cierran, a continuación, los pozos y l ayuda alimentario suprimida. Por último, el Gobierno expulsa pura y simplemente el Bushmen de su reserva en 2002, los redirigeant muy hacia tres campos de deslocalización situados a los límites del CKGR: New Xade, Xere et Kaudwane. Forzada d abandonar sus señales y su método de vida tradicional, la comunidad Basarwa ve desarrollarse problemas similares a los de los autóctonos canadienses: alcoholismo, depresión, suicidio, violencia excesiva, absentismo escolar
S añaden a estos fenómenos la proliferación de los casos de VIH y tuberculosis, de las enfermedades “hasta-allí realización se ausienta en las poblaciones de la reserva”, a las declaraciones de Magali Rubino, portavoz del expediente en la división francesa de l ONG Survival Internacional (SI). Esta situación confirma las recientes conclusiones de l experto de l Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el pueblo indígena, Rodolfo Stavenhagen. Declaró en abril pasado que l extensión de las reservas naturales africana tal como el CKGR llevaba al pueblo indígena, entrado otros a Kenia y Botsuana, “a bordo de la destrucción, de la dispersión”. A las declaraciones de este ponente especial, las presiones gubernamentales para limitar o impedir la pretensión de derechos territoriales “debilitan a estas comunidades en tal punto qu ella no sobrevivirán mucho tiempo”.
“Nos matan forzándonos a dejar nuestro territorio”
Survival considera que el desplazamiento forzado del Bushmen se deriva del “racismo latente” del Gobierno botsuanés hacia los qu él da por “primitivos”. Él n no era necesario más para que SI sostenga sin reserva l acción de First People apagado Kalahari (FPK), l asociación bushman que trajo una continuación judicial contra las autoridades nacionales en 2004 con el fin de reinstalar el CKGR en toda legalidad. “Todos los observadores internacionales daban el Bushmen perdedores al principio”, se acuerda Magali Rubino. Qué qu sea, Survival proporcionó el apoyo logístico necesario para FPK para que l asociación pueda s agregar los servicios de l abogado británico Gordon Bennett, conocido ya para haber defendido los derechos territoriales del autóctonos en Kenia, Guyana y Tanzania.
FPK hace figura de pionera, ya que c es la primera vez en l historia africana qu una organización autóctona toma así l iniciativa de su propia defensa. Eso tiene d a otra parte valido a l asociación y su Presidente, Roy Sesana, el prestigioso Right Livelihood Award 2005, precio otorgado por el Parlamento sueco y reconocido como el “Premio Nobel alternativo”. En su discurso de gracias, el Sr. Sesana interpretó a su manera las justificaciones otorgadas por las autoridades en el momento de l expulsión del Bushmen:
“Lo dijeron que debíamos ir para que el Gobierno pueda desarrollarnos. El Presidente afirma que si no cambiamos, desapareceremos como los dodos. No sabía lo que era un dodo. Pero encontré: es un pájaro los colonos exterminaron a que. El Presidente tiene razón, nos matan forzándonos a dejar nuestro territorio. ”
Los diamantes del conflicto
Una de las razones que explica l impaciencia del Gobierno que debe expulsarse el Bushmen es la presencia quizá d importantes yacimientos de diamantes en el territorio del CKGR. Se descubrieron algunos filones en la reserva, especialmente en el territorio de la comunidad bushman de Gope, y hay en octubre de 2006. Incluso s ellos s defienden públicamente, el Gobierno botsuanés y el gigante diamantino sudafricano de Beers parecen desear explotar estos yacimientos por l mediación de Debswana, una empresa qu tienen a partes iguales. A l hora actual, alrededor del 10% de la reserva podrían ser referido por l explotación diamantífera. “Antes de que comience la campaña de Survival en favor del Bushmen, de Beers y el Gobierno no ocultaran su proyecto d actividad minera”, explica a Stephen Corry, el director de SI. Todo ello hace decir a Magali Rubino qu “él sería ingenuo creer que el diamante n tiene nada que hacer en esta historia”.
Una campaña de boicoteo de Beers pues fue lanzada por Survival, con el apoyo de personalidades como Julie Christie, Iman, Lily Cole y Leonardo DiCaprio. L ONG publicó un mensaje en la revista étasunien Vanity Fair y recogió más de 200.000 firmas de apoyo un poco por todas partes en el mundo. Las reacciones no se hicieron esperar: el portavoz de Beers juzgó esta campaña “inútil y no lista” y el portavoz de el Ministerio de Asuntos Exteriores botsuanés, Clifford Maribe afirmó en diciembre de 2006 que “por principio, el Gobierno n abdicará nunca ante la propaganda malévola y odiosa de Survival Internacional”.
Aplicación coja del juicio
Mientras tanto, el perímetro del CKGR fue cerrado y asegurado para impedir todo suministro y toda comunicación con la minoría de resistentes que siguen siendo en la reserva. A pesar de una autorización especial del Alto Tribunal nacional, incluso los abogados sido contratados por FPK no pudieron consultarlos para apoyar sus pruebas al pleito. Por el contrario, una red bushmen clandestino llega a pesar de todo a abastecer a estos últimos opositores, quienes n tendrán ningún contacto con l exterior antes de septiembre de 2006, al lanzamiento del sitio Internet “I want 2 go home” (quiero volver a entrar a la casa). A las últimas noticias siempre accesibles en línea, esta campaña de sensibilización virtual coordinada por Survival Internacional tenía por objeto permitir a la población mundial poner 405 caras sobre la causa bushman y comunicar su apoyo al Basarwa, como l ha hecho al famoso arzobispo sudafricano Desmond Tutu, Premio Nobel de la Paz. Además de los testimonios del Bushmen instalados en los campos de deslocalización, el lugar publicaba declaraciones anónimas de resistentes, las “voces de l interior del CKGR”.
Luego, en diciembre de 2006, más de dos años después del principio de los procedimientos jurídicos, el Alto Tribunal de Botsuana finalmente han impuesto un restablecimiento parcial de la situación del Bushmen. El Gobierno se ve en efecto eximido de l obligación de prestar los servicios básicos en materia d agua de comida, d educación y de salud de la que se beneficiaban los habitantes de la reserva antes de su expulsión. Magali Rubino considera que “c es deplorable, pero esta ayuda n no es inevitablemente esencial a la vida en la reserva”. Survival intenta a pesar de todo “razonar” las autoridades con el fin de ver caer el nuevo decreto que prohíbe al Bushmen quienes n no participaron en continuación de residir sobre la reserva o d hay sin permiso. Actualmente, solamente un sexto magro de la población ve pues sus derechos reconocidos. Y aún. Según SI, no menos del 12% de las 239 personas inicialmente que participaban en continuación murieron en los campos de relocalización antes del desenlace del pleito.
A pesar de todas estas contrariedades, “la mayoría del Bushmen son impaciente darse la vuelta sobre la reserva para ver este qu él se ocurre de sus viviendas y su comunidad”, precisa Magali Rubino. Un mes después del veredicto, una cuarentena d el uno con el otro tenían d a otra parte ya recogidos el camino del CKGR, bajo fuerte presencia policial. El Presidente botsuanés en persona, Festus Mogae, sería d a otra parte poco después ido a visitar los campos de relocalización para exhortar el a Bushmen no dar la vuelta sobre la reserva. En julio de 2007, eran más d un centenar a tener reinstalar sus tierras, a pesar de l ausencia de comida, ya que el Gobierno no proporciona más de raciones y rechaza d emitir permisos de caza legales al igual que de dejar el a Bushmen repatriar su ganado y de bombear su agua. D a otra parte, desde diciembre pasado, se habría decidido, y probablemente se habría maltratado una cuarentena d el uno con el otro, a las declaraciones de las autoridades, “haber expulsado sin permiso”.
“No se puede sino constatar el menosprecio con el cual el Gobierno considera el veredicto del Alto Tribunal, su propio voto en favor de la Declaración de los derechos del pueblo indígenas de las Naciones Unidas y su pretendido respeto de los derechos humanos. La reputación de Botsuana declina de día en día y las organizaciones nacionales de los derechos humanos siguen siendo silencioso”, se afligía recientemente el director de Survival Internacional, Stephen Corry. L organismo en efecto depositó a los mediados de julio un informe en el Comité de los Derechos de l Hombre de l ONU en l esperanza que este último exige que el Gobierno botsuanés se dobló al juicio de su Alto Tribunal, pero esta demanda está todavía a l estudio. Mientras tanto, Survival reactivó su campaña internacional de apoyo al Bushmen, que no están definitivamente al cabo de sus dolores.